• Sara Castañón

Lo indescriptible de las sensaciones

Las sensaciones son creadoras de lo tangible e intangible, de lo corpóreo y de lo mental. A través de ellas podemos decodificar el mundo, darle sentido, y muchas veces nos ayudan a recordar nuestra conexión con todo lo que nos rodea.


Hay algo indescriptible en lo que nos provoca una melodía o el roce del viento frío del amanecer. Aunque podamos explicarlo científicamente como estímulos externos que despiertan algo en nuestro interior, en nuestro cerebro, que nos puede provocar múltiples respuestas, hay algo íntimo que no logramos explicar con palabras. Tal vez sea por sentirnos vivos, seres con la capacidad de recibir los estímulos que nuestro alrededor nos ofrece y transformarlos en algo único, que podemos reconocer, nombrar y hasta guardar en la memoria, pero que al expresarlo no logramos aprehender su magnitud.


Cuando pensamos en lo que nos hacen sentir los momentos o situaciones por medio de los cinco sentidos, tenemos la capacidad de replicar las sensaciones en nuestro pensamiento. Recordamos el aroma de una flor que no estamos sosteniendo y se nos enchina la piel por pensar en el contacto de nuestra piel con la de alguien más aunque estemos completamente solos.


Nuestro cuerpo es un puente que nos conecta con el mundo y lo que nos provocan las sensaciones son breves recordatorios de nuestra presencia. Thomas Reid dice que "[...] parece ser una afección o sentimiento original y simple de la mente, del todo inexplicable e indescifrable. De hecho es imposible que pueda encontrarse en ningún cuerpo; es una sensación y las sensaciones sólo se hallan en seres sensible." Las palabras no alcanzan para describir lo que el arte, los aromas, el tacto y la vida nos provocan; a veces lo único que nos ayuda es crear nuevas sensaciones para permitirnos sentirlas y reavivarlas en la memoria.