• Sara Castañón

Calma y simplicidad: una ducha en casa

Nada se compara con la calma que da la simplicidad de una ducha en casa. Nuestros espacios propios nos abrazan y dan una tranquilidad especial. Para vivir nuestros rituales personales y complementar nuestro día a día, podemos transformar estos espacios y momentos con objetos atractivos y sencillos que nos regresan a lo básico y nos transportan a través de los aromas.


Una ducha en casa


Para crear una ducha en casa que nos llene de calma tomamos en cuenta:


- El ambiente: nuestra manera favorita de transformar la atmósfera de nuestro baño es con los aromas. Hacerlo es tan sencillo como prender una vela de té blanco, limpiar el ambiente con un Palo Santo, dejar el humo blanco del incienso de copal recorrer el cuarto, rociar la habitación con un perfume de ambiente de cempasúchil o dejar que un difusor de ambiente se encargue del aroma a tierra. Dependiendo de las temporadas, el clima e incluso la geografía, nos provocan inclinarnos hacia ciertos aromas ya que estos factores hacen que las notas aromáticas se transformen. Es natural que en el verano busquemos un aroma más fresco como el del té blanco y en invierno queramos la fuerza acogedora de las maderas. Estas posibilidades nos permiten experimentar con el ambiente y en cada ducha probar un aroma distinto que despierte nuevas emociones.

Fotografía de Goldberg Interiores


- La música: antes de meterte a la ducha, no olvides prender tus bocinas. La maravilla de la música es que ayudará a despejarte y a concentrarte en el presente. Déjate envolver por nuestra playlist Bathroom Rituals y sus notas llenas de calma.



- El cuidado del cabello: deja que el agua fría o a temperatura te active, sin dejar de lado la relajación. Si te gusta utilizar productos sólidos, te recomendamos usar el shampoo de carbón activado y el acondicionador de almendra deslizando las pastillas a lo largo de tu cabello. Si prefieres los líquidos, puedes elegir el shampoo y acondicionador entre el sándalo, el té verde, los cítricos y la miel. Masajea tu cuero cabelludo con las puntas de los dedos para limpiar el cabello y distribuye con las manos el acondicionador para hidratarlo.


- El cuidado del cuerpo: usar jabones sólidos en formas de cubo, cilindro y serpiente es una gran opción para el cuidado ya que funcionan para masajear el cuerpo. Estas figuras aportan una sensación distinta que va más allá de la limpieza, sino que además permiten que presiones de manera delicada el cuerpo y estimules la circulación sanguínea y relajes los músculos. Los aromas del barro, el ylang ylang, la avena y el jazmín te permitirán construir un momento único cada vez que te duches.


- La piel: al terminar tu ducha cierra el momento hidratando tu piel con aceite de nerolí. La sensación de suavidad e hidratación del aceite es la manera ideal de terminar tu ritual de cuidado y continuar con tu día.


Para nosotras los rituales diarios son muy importantes y a pesar de que nos gusta tener distintas opciones para construir una experiencia sensorial en nuestro día a día, también creemos que es posible crear, vivir y disfrutar estos momentos con aquello que nos remite a la simplicidad, a lo básico, y que es verdaderamente necesario para nuestro cuerpo y mente. Finalmente lo que buscamos en estos momentos personales es una oportunidad para llenarnos de nosotras mismas y conectar con el presente.